Desde las calles adoquinadas del Viejo San Juan hasta las bahías bioluminiscentes de Vieques — cada rincón es una aventura.
Con más de 500 años de historia, el Viejo San Juan es el corazón colonial de Puerto Rico. Sus calles adoquinadas en azul-gris, construidas con piedras de lastre traídas desde España, serpentean entre edificios pintados en tonos pasteles vibrantes.
El imponente Castillo San Felipe del Morro y el Castillo San Cristóbal — declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO — custodian la entrada a la bahía. La entrada a ambos fuertes cuesta solo $10 USD.
El único bosque lluvioso tropical bajo la protección del Servicio Forestal de los Estados Unidos. Ubicado en las montañas de Luquillo, recibe hasta 200 pulgadas de lluvia al año, creando cascadas majestuosas y una biodiversidad única.
Hogar del loro puertorriqueño en peligro de extinción y la icónica rana coquí, cuyo canto es la banda sonora de la isla. El sendero La Mina lleva hasta una impresionante cascada.
Ubicado en el extremo noroeste de la isla, Rincón es legendario entre surfistas de todo el mundo. Fue sede del Campeonato Mundial de Surf en 1968 y sus olas, especialmente en Playa Domes y Playa María, alcanzan hasta 15 pies durante los meses de invierno.
Más allá del surf, Rincón ofrece impresionantes atardeceres, avistamiento de ballenas jorobadas (enero–marzo) y una escena gastronómica vibrante con sabores locales e internacionales.
La Bahía Mosquito en Vieques es considerada la bahía bioluminiscente más brillante del mundo — una de solo cinco en todo el planeta. El agua brilla de noche gracias a millones de dinoflagelados (Pyrodinium bahamense) que emiten luz al moverse.
Fuera de la bahía mágica, Vieques alberga hermosas playas vírgenes como Sun Bay y Playa Negra, y un ambiente tranquilo, relajado, lejos del turismo masivo.
Playa Flamenco ha sido coronada repetidamente por TripAdvisor como una de las mejores playas del mundo. Su agua color turquesa, la arena blanca y suave, y el ambiente increíblemente tranquilo la hacen un paraíso sin igual.
La isla de Culebra también ofrece snorkeling de primer nivel en la Playa Carlos Rosario, donde encontrarás arrecifes de coral vibrantes y tortugas marinas. El Refugio Nacional de Vida Silvestre protege tortugas y manatíes.
La segunda ciudad más grande de Puerto Rico es un tesoro cultural e histórico. La icónica Plaza Las Delicias está dominada por el colorido Parque de Bombas, un antiguo cuartel de bomberos del siglo XIX convertido en museo.
El Museo de Arte de Ponce alberga una de las colecciones más importantes de arte europeo y latinoamericano del Caribe, con obras del Renacimiento, Barroco y Prerrafaelismo.
El Aeropuerto Internacional Luis Muñoz Marín (SJU) recibe vuelos directos desde toda Norteamérica y Europa. No necesitas pasaporte si viajas desde EE.UU.
Alquila un carro para explorar la isla. El transporte público es limitado fuera de San Juan. Las islas de Vieques y Culebra se alcanzan en ferry desde Ceiba.
De diciembre a abril el clima es seco y fresco — la temporada alta. La temporada de huracanes es de junio a noviembre, aunque la isla vale la pena todo el año.
El dólar estadounidense (USD) es la moneda oficial. No necesitas cambiar moneda si viajas desde EE.UU. Las tarjetas de crédito son ampliamente aceptadas.
El español es el idioma principal, aunque el inglés es ampliamente hablado en áreas turísticas. Los puertorriqueños son ciudadanos estadounidenses.
Puerto Rico tiene casi 300 playas. Los balnearios públicos tienen facilidades completas. Playa Flamenco (Culebra) es constantemente elegida entre las mejores del mundo.
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